PEDRO ALMODÓVAR
EL HOMBRE QUE SOLO ESCRIBÍA EN LOS AVIONES
RESERVOIR BOOKS

Páginas: 256
Tamaño: 15.0 x 23.0 cm.
Peso: 0.386 kgs.
ISBN: 9786316553522

La primera novela de Pedro Almodóvar es imposible de reducir en una sinopsis, es tan libre, tan independiente, insólita y descarada que escapa a todo lo que hasta ahora hemos visto o leído de su autor. Por supuesto, cuenta una historia y tiene un personaje principal, Flavio Guijarro. Por supuesto, hay deseo, pero no solo deseo carnal (que también: hay dos grandes historias de amor), porque aparece un deseo mayor: el deseo por la palabra escrita, una pasión inmensa donde la palabra es dueña y señora del relato. A Flavio Guijarro, un hombre que ha tenido mil vocaciones, que se ha entregado a la mayoría de ellas, su pasión por la literatura acaba encerrándolo en un laberinto de palabras. Las que lee y las que escribe. Así, El hombre que solo escribía en los aviones habla de la vocación literaria en un personaje que no tiene una cualidad especial para escribir, pero sí una enorme cualidad como lector que no soporta que las novelas que adora terminen una vez leídas, de modo que tergiversa y roba los textos que le impactan. Pedro Almodóvar ha construido un libro en el que todo es susceptible de convertirse en material literario, una novela arrebatada, espoleada por la ansiedad y el goce lector, que avanza sin resuello hasta su última página.

EL HOMBRE QUE SOLO ESCRIBÍA EN LOS AVIONES

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EL HOMBRE QUE SOLO ESCRIBÍA EN LOS AVIONES
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La primera novela de Pedro Almodóvar es imposible de reducir en una sinopsis, es tan libre, tan independiente, insólita y descarada que escapa a todo lo que hasta ahora hemos visto o leído de su autor. Por supuesto, cuenta una historia y tiene un personaje principal, Flavio Guijarro. Por supuesto, hay deseo, pero no solo deseo carnal (que también: hay dos grandes historias de amor), porque aparece un deseo mayor: el deseo por la palabra escrita, una pasión inmensa donde la palabra es dueña y señora del relato. A Flavio Guijarro, un hombre que ha tenido mil vocaciones, que se ha entregado a la mayoría de ellas, su pasión por la literatura acaba encerrándolo en un laberinto de palabras. Las que lee y las que escribe. Así, El hombre que solo escribía en los aviones habla de la vocación literaria en un personaje que no tiene una cualidad especial para escribir, pero sí una enorme cualidad como lector que no soporta que las novelas que adora terminen una vez leídas, de modo que tergiversa y roba los textos que le impactan. Pedro Almodóvar ha construido un libro en el que todo es susceptible de convertirse en material literario, una novela arrebatada, espoleada por la ansiedad y el goce lector, que avanza sin resuello hasta su última página.